Las grandes colaboraciones suelen comenzar con una oportunidad. Y las mejores ideas, con la curiosidad de aprender de otras personas, otras culturas y otras maneras de entender el diseño.
En Morillas creemos que el diseño crece cuando se abre al intercambio de conocimiento. Por eso, participar en iniciativas que fomentan el talento emergente y la colaboración internacional forma parte de nuestra manera de entender la profesión.
Este año hemos tenido el privilegio de formar parte del Premio Barcellona 2026, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional de Italia, la Dirección General de Creatividad Contemporánea del Ministerio de Cultura de Italia y el Instituto Italiano de Cultura de Barcelona, en colaboración con IED Barcelona.
Un programa que, edición tras edición, promueve el desarrollo de jóvenes diseñadores y fortalece los vínculos culturales y profesionales entre Italia y España.
Seis meses compartiendo conocimiento
Como parte de esta edición, durante los últimos seis meses hemos acogido en Morillas a Camilla Campisano, ganadora de la quinta edición del Premio Barcellona.
Durante su residencia ha trabajado junto a nuestros equipos, participando en distintos proyectos y conociendo de cerca nuestra forma de abordar el diseño estratégico, la construcción de marcas y la innovación. Al mismo tiempo, ha seguido desarrollando su propia mirada como diseñadora, enriqueciendo el trabajo conjunto con nuevas perspectivas y sensibilidades.
Más allá de una experiencia profesional, esta residencia ha sido una oportunidad para compartir metodologías, formas de pensar y maneras de afrontar los retos del diseño desde una visión internacional.
«Raíces de Arroz»: diseño, territorio y economía circular
Como parte del programa, Camilla también ha desarrollado su proyecto de investigación personal, «Raíces de Arroz», presentado el pasado 17 de julio en la sede de IED Barcelona.
El proyecto investiga el potencial de la cáscara de arroz como biomaterial para impulsar modelos de economía circular en el Delta del Ebro. A través de esta investigación, la diseñadora propone nuevas aplicaciones para un recurso infrautilizado, al tiempo que pone en valor el patrimonio agrícola, la memoria del territorio y la capacidad del diseño para generar soluciones sostenibles.
Una propuesta que demuestra cómo el diseño puede conectar innovación, sostenibilidad e identidad cultural para responder a desafíos reales.